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Errores al solicitar las ayudas por costes indirectos de CO2

Solicitar ayudas por costes indirectos de CO₂ requiere algo más que tener un alto consumo eléctrico. En este artículo repasamos los errores más frecuentes que pueden dejar fuera a una empresa: revisar solo el CNAE, no justificar correctamente el consumo, preparar tarde la documentación o no validar los requisitos administrativos.

Las ayudas por costes indirectos de CO2, también conocidas como ayudas por fuga de carbono, pueden representar una oportunidad muy relevante para determinadas empresas industriales. Sin embargo, no todas las empresas que podrían tener encaje acaban obteniendo la ayuda.

En muchos casos, el problema no está en la falta de derecho a solicitarla, sino en errores de análisis, documentación, plazos o justificación. Estas ayudas exigen una revisión técnica y administrativa precisa, ya que no basta con tener un consumo eléctrico elevado o pertenecer al sector industrial.

Por eso, antes de preparar la solicitud, conviene conocer cuáles son los errores más habituales y cómo evitarlos.

Pensar que cualquier empresa con alto consumo eléctrico puede acceder

Uno de los errores al solicitar las ayudas por costes indirectos de CO2 es asumir que una empresa puede solicitar la ayuda simplemente porque tiene una factura eléctrica elevada.

Las ayudas por costes indirectos de CO2 no están dirigidas a cualquier consumidor industrial, sino a empresas que desarrollan actividades incluidas en sectores o subsectores considerados expuestos a riesgo significativo de fuga de carbono.

Esto significa que el consumo eléctrico es importante, pero no suficiente. La empresa debe revisar si su actividad real encaja con los sectores elegibles y si puede acreditar correctamente que el consumo eléctrico está vinculado a procesos productivos subvencionables.

Una empresa puede tener un consumo eléctrico muy alto y, aun así, no cumplir los requisitos de la convocatoria.

Revisar solo el CNAE y no la actividad real

El CNAE es un punto de partida, pero no debería ser el único criterio de análisis.

En algunas empresas, la actividad declarada puede no reflejar con suficiente precisión la actividad productiva real. También puede ocurrir que una misma empresa desarrolle varias líneas de negocio, algunas elegibles y otras no.

Por eso, antes de solicitar la ayuda, conviene revisar:

  • Qué actividad desarrolla realmente la empresa
  • Qué productos fabrica
  • En qué centro productivo se realiza la actividad
  • Qué parte del consumo eléctrico está vinculada a esa actividad
  • Si la documentación disponible acredita correctamente ese encaje

El error está en limitarse a comprobar un código CNAE sin analizar el proceso productivo y la realidad industrial de la empresa.

No vincular correctamente el consumo eléctrico con la producción

Otro error habitual es presentar datos eléctricos sin justificar suficientemente su relación con la actividad productiva elegible.

Estas ayudas no compensan la factura eléctrica completa de forma automática. Lo relevante es acreditar qué consumo está asociado a la actividad subvencionable y cómo se ha calculado.

Esto puede ser especialmente complejo en empresas con:

  • Varios centros productivos
  • Distintas líneas de fabricación
  • Consumos auxiliares relevantes
  • Actividades elegibles y no elegibles dentro de una misma instalación
  • Cambios productivos durante el ejercicio

En estos casos, la trazabilidad del dato es fundamental. No basta con aportar facturas eléctricas: hay que demostrar que el consumo imputado tiene sentido técnico y económico.

Esperar a que se abra la convocatoria para empezar

Los plazos de estas ayudas suelen ser limitados. Esperar a la publicación de la convocatoria para empezar a revisar el caso puede dejar muy poco margen para recopilar información, corregir errores o preparar documentación.

Este es uno de los errores más importantes porque muchas veces los problemas no se detectan hasta que ya no hay tiempo suficiente para solucionarlos.

Preparar el expediente con antelación permite:

  • Validar si la empresa puede encajar
  • Identificar documentación pendiente
  • Revisar consumos eléctricos
  • Coordinar datos productivos
  • Comprobar requisitos administrativos
  • Anticipar posibles requerimientos
  • Mejorar la calidad de la solicitud

En ayudas de este tipo, llegar pronto no significa presentar antes sin revisar, sino llegar con una solicitud más sólida.

No revisar los requisitos generales de subvenciones

Además del encaje técnico, la empresa debe cumplir los requisitos generales para poder ser beneficiaria de subvenciones públicas.

Entre los puntos que conviene revisar están:

  • Obligaciones tributarias
  • Obligaciones frente a la Seguridad Social
  • Posibles reintegros pendientes
  • Situación financiera
  • Prohibiciones para obtener subvenciones

Por eso, la revisión no debe limitarse al cálculo de la ayuda. También debe incluir una validación completa de la situación de la empresa como beneficiaria.

No preparar adecuadamente la documentación justificativa

En estas ayudas, la documentación no es un trámite secundario. Es la base que permite demostrar que la empresa cumple los requisitos.

Entre los documentos que suelen requerir especial atención se encuentran:

  • Información de consumo eléctrico
  • Facturas o datos del suministro
  • Datos productivos
  • Documentación societaria
  • Información económica
  • Declaraciones responsables
  • Certificados administrativos
  • Documentación que acredite la actividad desarrollada
  • Memorias o explicaciones técnicas

La documentación debe ser completa, coherente y defendible. Si no lo es, la solicitud puede quedar expuesta a requerimientos, retrasos o incluso exclusión.

No prever posibles requerimientos

Otro error frecuente es pensar que la solicitud termina en el momento de presentarla.

En realidad, tras la presentación pueden llegar requerimientos o solicitudes de aclaración. Si la empresa no ha ordenado bien la información desde el inicio, responder a estos requerimientos puede resultar difícil y generar tensión interna.

Una buena preparación permite responder con rapidez y seguridad si la administración solicita aclaraciones sobre consumos, actividad, documentación o criterios utilizados.

Por eso, no se trata solo de presentar, sino de dejar el expediente preparado para defenderlo.

No valorar las obligaciones posteriores

Las ayudas por costes indirectos de CO2 pueden implicar obligaciones posteriores para las empresas beneficiarias, especialmente en materia de eficiencia energética, reducción de emisiones o consumo eléctrico procedente de fuentes sin emisiones, según el caso.

Uno de los errores más habituales es centrarse únicamente en conseguir la ayuda y no revisar qué compromisos deberá asumir la empresa después.

Antes de solicitar, conviene analizar:

  • Si existen obligaciones posteriores aplicables
  • Si la empresa puede cumplirlas
  • Qué documentación deberá conservar
  • Qué controles pueden producirse
  • Qué impacto puede tener en la gestión energética de la empresa

Solicitar una ayuda sin revisar sus obligaciones asociadas puede generar riesgos a futuro.

Checklist rápida antes de solicitar la ayuda

Antes de preparar la solicitud, una empresa debería hacerse estas preguntas:

  • ¿Mi actividad está dentro de los sectores elegibles?
  • ¿El CNAE refleja correctamente la actividad real?
  • ¿Puedo acreditar qué producto fabrico y dónde?
  • ¿Tengo identificado el consumo eléctrico vinculado a la actividad subvencionable?
  • ¿Los datos de consumo, producción y actividad son coherentes?
  • ¿Dispongo de la documentación administrativa necesaria?
  • ¿Cumplo los requisitos generales para ser beneficiario?
  • ¿Tengo margen para responder posibles requerimientos?
  • ¿Conozco las obligaciones posteriores si recibo la ayuda?

Si alguna de estas respuestas no está clara, conviene revisar el caso antes de avanzar.

Cómo ayuda ipsom a evitar estos errores

En ipsom ayudamos a empresas industriales a analizar, preparar y presentar ayudas por costes indirectos de CO2 con un enfoque técnico, documental y estratégico.

Nuestro trabajo no consiste solo en tramitar la solicitud, sino en revisar previamente si la empresa tiene encaje y si puede demostrarlo correctamente.

Acompañamos a las empresas durante todo el proceso de solicitud de las ayudas por costes indirectos de CO2, desde el análisis inicial hasta el seguimiento del expediente. Nuestra trabajo empieza con una revisión de elegibilidad, analizando el sector, la actividad real de la empresa, el CNAE y el posible encaje con la convocatoria.

Además, revisamos el consumo eléctrico subvencionable, coordinamos los datos productivos y económicos necesarios, identificamos la documentación que debe prepararse y estructuramos la solicitud para que sea coherente desde el punto de vista técnico y administrativo.

De tal forma, nos encargamos del seguimiento del expediente y damos apoyo ante posibles requerimientos o subsanaciones, reduciendo riesgos y ayudando a que la empresa afronte el proceso con mayor seguridad, con el objetivo de reducir riesgos, evitar errores y maximizar las posibilidades de éxito.

Conclusión: evitar errores empieza antes de la convocatoria

Las ayudas por costes indirectos de CO2 pueden suponer una oportunidad importante para determinadas empresas industriales, pero requieren una preparación rigurosa.

Los errores más habituales no suelen deberse a una falta de interés, sino a empezar tarde, revisar solo parcialmente el encaje o no coordinar correctamente la documentación.

Por eso, lo recomendable es analizar el caso con antelación, validar la actividad, revisar consumos, preparar documentación y comprobar los requisitos administrativos antes de que la convocatoria esté encima.

¿Quieres saber si tu empresa puede solicitar estas ayudas sin cometer errores? En ipsom revisamos tu caso y te ayudamos a preparar la solicitud con seguridad.

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