¿Por qué los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) están transformando la inversión industrial?
¿Qué son los Certificados de Ahorro Energético (CAEs)?
Los Certificados de Ahorro Energético (CAEs) son un mecanismo gestionado por el Ministerio para la Transición Ecológica que permite recibir una remuneración a cambio de ahorro energético, es decir convertir este ahorro en un activo económico. ¿Qué implica esto? Pues que si una empresa lleva a cabo algún mejora técnica verificable que reduce el consumo de energía, este ahorro se puede certificar y vender al mercado generando un ingreso adicional.
Este sistema comenzó a desarrollarse a finales de 2023 y ha hecho que cambie por completo la visión que tenían las empresas industriales sobre la eficiencia energética. No se trata únicamente de consumir menos, sino de monetizar cada kWh ahorrado. Las empresas han pasado de mostrarse reticentes ante la transición energética a invertir en eficiencia energética no solamente para reducir consumos sino también sus costes operativos, convirtiendo estos ahorros en ingresos directos gracias a este sistema.
Para la industria y el mercado en general, los CAEs no solo han supuesto una herramienta ambiental, sino que ahora representan una palanca estratégica que mejora el retorno de la inversión, refuerza la competitividad y permite estructurar proyectos energéticos con mayor seguridad económica.
En este artículo analizamos qué tipos de inversiones industriales pueden generar CAEs y cómo sectores como el agroalimentario, químico, cerámico, metalúrgico o plástico están aprovechando esta oportunidad.
¿Qué tipo de inversiones industriales generan CAEs?
Hay que tener en cuenta que no todas las inversiones industriales generan CAEs; para que una actuación sea elegible, debe de producir un ahorro energético que sea real, verificable y medible, ja sea a nivel de fichas estandarizadas o mediante singulares con calculo específico.
Si generalizamos, en la práctica los CAEs suelen generarse en inversiones que mejoran la eficiencia de procesos térmicos, eléctricos o auxiliares dentro de la planta industrial.
Entre las actuaciones más habituales destacan:
Sustitución de equipos por versiones de alta eficiencia
Una de las principales actuaciones elegibles es el reemplazo de calderas tradicionales por bombas de calor o de compresores de aire por modelos más eficientes. Entre estas sustituciones también encontramos el cambio de bombas, motores o ventiladores por equipos de menor consumo.
Recuperación y reutilización de energía
En segundo lugar, encontramos la recuperación de calor residual de hornos o procesos térmicos y de compresores para calefacción o precalentamiento. Por otro lado, el aprovechamiento de calor entre procesos exotérmicos y endotérmicos y sistemas de recompresión de vapor.
Optimización de procesos industriales
Se plantean actuaciones para reducir el consumo mediane la automatización y mejora del control de la combustión, así como ajustes del proceso para disminuir el uso de vapor. Además, se reforzará el asilamiento térmico en tuberías, depósitos y líneas producción para minimizar pérdidas, y se sustituirán los sistemas de refrigeración por alternativas de mayor eficiencia.
Mejora de sistemas auxiliares
Optimización de la red de aire comprimido, la sustitución de la iluminación convencional por LED industrial y la implantación de un sistema de gestión energética que permita controlar, analizar y mejorar los consumos de forma continua.
La clave no está únicamente en ejecutar la mejora técnica, sino en estructurar correctamente la actuación desde el inicio para que sea certificable. Una misma inversión puede generar o no CAEs dependiendo de cómo se planifique y documente.
CAEs en el sector agroalimentario: eficiencia energética con impacto directo en márgenes
El sector agroalimentario representa cerca del 9 % del PIB español y opera de forma continua, con un elevado consumo energético tanto en procesos térmicos como en refrigeración y aire comprimido.
Entre las inversiones más frecuentes destacan las medidas de eficiencia centradas en mejorar el aislamiento y reducir pérdidas térmicas, renovar equipos por otros de alta eficiencia (compresores, enfriadoras y sistemas de aire comprimido) y sustituir calderas por bombas de calor. Además, se contempla la optimización de sistemas de refrigeración, vapor y agua caliente, junto con la recuperación y reutilización del calor residual entre procesos y la mejora de operaciones térmicas (secado, pasteurización o cocción) y del bombeo de fluidos.
¿Por qué el sector agroalimentario tiene tanto potencial CAE?
Los CAEs en el sector agroalimentario tienen un papel importante porque combinan tres factores clave: procesos térmicos continuos, una alta repetitividad operativa y volúmenes energéticos elevados.
CAEs en la industria química: alto consumo, alto potencial de monetización
La industria química representa un gran porcentaje del consumo energético industrial en España. Es un sector donde pequeñas mejoras técnicas generan grandes ahorros.
Su carácter intensivo en energía; especialmente en procesos térmicos, electrólisis, reformado y reacción química, convierte a este sector en uno de los que mayor potencial tiene para generar Certificados de Ahorro Energético (CAE).
En este entorno, pequeñas mejoras técnicas pueden traducirse en grandes volúmenes de ahorro energético certificable.
Actuaciones habituales que generan CAEs en la industria química
Se plantean actuaciones para reducir el consumo energético del proceso y mejorar su rendimiento, aprovechando el calor generado internamente para precalentar corrientes y disminuir el uso de combustible y vapor. Además, se plantea la renovación de equipos por alternativas más eficientes, la sustitución de calderas por bombas de calor, la reutilización del calor sobrante entre distintas etapas y la mejora del aislamiento térmico en equipos y tuberías.
CAEs en la industria cerámica: transformar el consumo térmico en retorno económico
La industria cerámica es uno de los sectores más intensivos en consumo energético, especialmente en Comunidad Valenciana, donde se concentra gran parte de la producción nacional.
Los procesos de cocción, secado y tratamiento térmico requieren grandes volúmenes de gas y energía térmica, lo que hace que este sector tenga un gran potencial para generar Certificados de Ahorro Energético (CAE).
Actuaciones habituales que generan CAEs en la industria cerámica
Son mejoras para reducir el consumo energético en procesos térmicos, optimizando la combustión y el control de temperatura y sustituyendo quemadores por modelos más eficientes. Además, se contempla recuperar y reutilizar el calor de las hornos para apoyar otros equipos como secaderos, mejorar el aislamiento de hornos y líneas de producción e incorporar automatización y control avanzado. Por último, se incluyen actuaciones en servicios auxiliares, como la sustitución de calderas por bombas de calor y la optimización del aire comprimido, con renovación de compresores cuando sea necesario.
Otros sectores industriales con alto potencial CAE: metal, vidrio, papel y plástico
Más allá del agroalimentario, químico o cerámico, existen otros sectores industriales donde la eficiencia energética tiene un impacto directo en costes y donde, además, es habitual encontrar actuaciones que pueden generar Certificados de Ahorro Energético (CAE).
Sectores como el metal, el vidrio, el papel o el plástico comparten un patrón claro: procesos continuos, elevada demanda térmica o eléctrica y sistemas auxiliares (aire comprimido, bombeo, refrigeración) con amplio margen de mejora. Esto hace que muchas inversiones sean potencialmente certificables y monetizables.
¿Por qué estos sectores suelen generar muchos CAEs?
Porque cada mejora se aplica sobre consumos elevados y repetitivos. En industrias con turnos continuos o equipos funcionando muchas horas al año, el ahorro acumulado se multiplica y el volumen de CAEs generados puede ser significativo, convirtiendo la inversión en una oportunidad de retorno económico adicional.
Más que ahorro: una herramienta estratégica de financiación industrial
A lo largo de los últimos años, la percepción de la eficiencia energética ha cambiado por completo; actualmente se percibe como una forma de reducir costes. Con el mercado de los Certificados de Ahorro Energético (CAEs), este enfoque sigue evolucionando: una inversión eficiente no solo baja la factura, sino que incluso puede generar ingresos adicionales al certificar y monetizar el ahorro obtenido.
Los CAEs no sustituyen a otras ayudas, sino que las complementa. Con una buena estructuración se puede convertir el ahorro energético en una activo económico aportando liquidez y mejorando el planteamiento financiero de los proyectos.
Por lo tanto, la clave no se encuentra únicamente en llevar a cabo la inversión, sino en planificarla desde el inicio. En un entorno industrial cada vez más exigente en eficiencia y descarbonización, los CAEs se consolidan como una palanca financiera que refuerza la rentabilidad y la capacidad de inversión de la empresa.
El papel de ipsom: convertir el ahorro en valor económico real
Identificar una mejora energética es solo el primer paso. La verdadera diferencia está en cómo se estructura, documenta y gestiona esa actuación para que el ahorro pueda transformarse en un activo económico real.
En ipsom trabajamos como socio estratégico de la industria en todo el ciclo del sistema CAE. Nuestro enfoque no se limita a tramitar certificados; analizamos cada proyecto desde una doble perspectiva: técnica y financiera.
Esto implica:
- Evaluar el potencial real de generación de CAEs antes de ejecutar la inversión.
- Definir la mejor estrategia de certificación (actuación estandarizada o singular)
- Preparar la documentación técnica y económica conforme a los requisitos normativo
- Coordinar el proceso de verificación y registro.
- Optimizar la monetización de los certificados en el mercado.
El objetivo es claro: maximizar el valor económico del ahorro energético y reducir riesgos regulatorios o documentales.
Si tenéis en mente o habéis realizado alguna actuación de mejora energética, es el momento de contactar con nuestro equipo de expertos para una primera evaluación sin compromiso.
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