En muchos aspectos, 2025 ha marcado un punto de inflexión. En lo que hace referencia al Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAEs), el sistema ha pasado de representar un mecanismo emergente a consolidarse como un mercado operativo.
Como todo, ha atravesado una fase inicial caracterizada por la implantación de un marco aún reciente y por un aprendizaje claro. A lo largo de laño ha ido evolucionando hacia un mercado más estable y operativo, en el que empresas, sujetos obligados y agentes técnicos interactúan con mayor fluidez.
El incremento de solicitudes y actuaciones, junto con una mayor alineación entre el ahorro solicitado y ahorro finalmente certificado, confirma que los procedimientos se han asentado y que el CAE ya se considera una herramienta real para transformar la eficiencia energética en retorno económico.
Evolución del volumen de ahorro certificado
Gracias al sistema de seguimiento del sistema CAE mediante el POWER BI del MITECO, podemos observar cómo el ahorro solicitado a lo largo del año es el indicador más claro de madurez.
Podemos ver cómo el volumen de ahorro solicitado ha crecido exponencialmente a lo largo de este año. Esto implica que la confianza en el mercado, la repetición de actuaciones y la profesionalización de los expedientes también han aumentado.
Si hacemos una comparación con 2024, podemos observar cómo en 2025 el ahorro se ha más que triplicado, pasando de 1.900 GWh a 5.790 GWh.

Tipología de actuaciones que han marcado el año
La tipología de actuaciones en 2025 muestra un mercado más equilibrado. Las actuaciones estandarizadas continúan aportando agilidad y escalabilidad, ya que permiten certificar ahorros con un marco de cálculo predefinido. En paralelo, las actuaciones singulares mantienen un papel relevante al capturar ahorros más específicos y adaptados al proceso real, aunque exigen mayor medición y una justificación técnica más sólida.
En la práctica, el equilibrio entre ambas tipologías es una de las señales más claras de madurez del sistema.
Progreso de los sectores
A lo largo de 2025, se confirma que el sistema CAE se ha expandido y estabilizado en el tejido productivo. Con el panel de seguimiento del MITECO podemos observar cómo el sector residencial es el que lidera en volumen de solicitudes (1.600), con 406 GWh de ahorro solicitado. No obstante, por volumen de ahorro solicitado, el sector con mayor peso es el industrial, con 3.304 GWh en 2025. Le sigue el sector de transporte, que, aunque es el sector con menos solicitudes en esta anualidad, ha conseguido un ahorro solicitado de 1.545 GWh.

Si lo compramos con 2024, el sector que lideraba tanto en número de solicitudes como en ahorro era el industrial. Esto muestra que el mercado está transitando desde una fase inicial de adopción hacia otra más operativa. Cada vez más organizaciones no solo exploran el CAE, sino que lo incorporan como una herramienta ligada a inversiones reales en eficiencia energética.
Distribución geográfica y su progresión
Con el seguimiento del Sistema de CAE del MITECO, se ve reflejado un cambio significativo en el liderazgo autonómico.
En una primera etapa inicial en 2024, las actuaciones estaban repartidas entre comunidades; Cataluña, Madrid y Andalucía, mientras que de lo contrario, este último ejercicio se muestra una mayor concentración de solicitudes y actuaciones, siendo Castilla y León la comunidad que lidera con más de 9.600 actuaciones. Este cambio resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que en 2024 la comunidad no se situaba entre las regiones con mayor actividad dentro del sistema.

Esta concentración no implica una pérdida de interés en otros territorios, sino una maduración desigual del sistema, donde determinadas comunidades avanzan más rápido al integrar el CAE de forma estratégica en sus inversiones.
Impacto económico real del CAE
Si lo miramos con perspectiva, el sistema CAE permite convertir el ahorro energético en retorno económico. A lo largo de este año, ha pasado de percibirse como un incentivo complementario a convertirse en una herramienta con impacto económico directo.
Gracias a este sistema, muchas empresas que han monetizado los kWh ahorrados han podido mejorar el retorno de las inversiones de eficiencia energética, reduciendo los plazos de recuperación y reforzando la viabilidad financiera de sus proyectos.
La evolución de los CAEs y su impacto económico han consolidado esta herramienta como un elemento más en la toma de decisiones empresariales, especialmente en sectores intensivos en consumo energético.
Ipsom y el papel del acompañamiento como experto
La conclusión que deja este 2025 es clara: la evolución del sistema CAE ha demostrado que el valor del certificado no únicamente depende del ahorro que se ha conseguido, sino también de cómo se planifica, documenta y gestiona cada actuación. En un contexto en el que cada vez hay más volumen y más competencia, la diferencia entre cómo generar un CAE y maximizar su retorno está en la estrategia aplicada desde las fases iniciales.
En este momento es donde entra ipsom. Ipsom actúa como socio estratégico y experto durante todo el ciclo de vida del CAE. Desde la identificación de actuaciones certificables, definición de estrategia, preparación del soporte técnico, verificación y monetización del ahorro. Nuestro enfoque integral permite maximizar el retorno con seguridad, reducir riesgos y anticipar decisiones clave. Dentro de las funciones de ipsom se encuentra el acompañamiento continuo que facilita el trámite y lo convierte en una palanca de rentabilidad y la gestión integral buscando la compatibilidad con los diferentes instrumentos; ayudas y otros incentivos para maximizar el retorno económico.
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