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Gastos subvencionables en las ayudas por fuga de carbono

No todo el gasto eléctrico de una empresa industrial puede compensarse mediante las ayudas por fuga de carbono. En este artículo explicamos qué costes conviene revisar, por qué deben estar vinculados a procesos productivos y qué errores evitar antes de preparar la solicitud.

Las ayudas por fuga de carbono están diseñadas para compensar parcialmente los costes indirectos de CO2 que determinadasempresas industriales soportan a través del precio de la electricidad. Por tanto, no funcionan como una subvención clásica de inversión, en la que se financian maquinaria, obras y proyectos concretos.

En este caso, el foco está en el impacto que los costes asociados a las emisiones de gases de efecto invernadero pueden tener sobre el precio eléctrico y, en consecuencia, sobre la competitividad de determinados sectores industriales. El Ministerio define estas ayudas como un mecanismo de compensación de los costes indirectos imputables a emisiones de gases de efecto invernadero repercutidas en los precios de la electricidad.

Una de las dudas más habituales de las empresas es saber qué gastos pueden considerarse subvencionables o qué costes pueden revisarse dentro de esta línea. La respuesta requiere matices: no todo el gasto eléctrico de una empresa industrial puede compensarse automáticamente.

En este artículo explicamos qué costes conviene revisar, qué gastos no deberían interpretarse de forma automática como subvencionables y por qué es importante analizar cada caso antes de preparar la solicitud.

No hablamos de cualquier gasto eléctrico

El primer punto importante es entender que estas ayudas no compensan cualquier coste energético de la empresa. El concepto clave no es el gasto eléctrico total, sino los costes indirectos de CO2 soportados en el suministro eléctrico y vinculados a determinados procesos productivos.

Esto significa que una empresa puede tener una factura eléctrica elevada y, aun así, no tener derecho automático a la ayuda. Para que el caso pueda valorarse, deben analizarse otros elementos, como el sector de actividad, la instalación, el proceso productivo y la convocatoria aplicable.

Además, estas ayudas están dirigidas a instalaciones pertenecientes a sectores expuestos a un riesgo significativo de fuga de carbono, conforme a la normativa europea y nacional aplicable.

Por tanto, el consumo eléctrico elevado puede ser una señal de interés, pero no es suficiente por sí solo.

Qué costes pueden analizarse en las ayudas por fuga de carbono

En las ayudas por fuga de carbono, los costes que conviene revisar son aquellos relacionados con el suministro eléctrico destinado a procesos productivos de empresas que operan en sectores o subsectores elegibles.

De forma general, el análisis debería centrarse en:

  • La electricidad consumida por la instalación.
  • La relación de ese consumo con el proceso productivo.
  • Los costes indirectos de CO2 repercutidos en el precio eléctrico.
  • La actividad real desarrollada por la empresa.
  • El sector o producto fabricado.
  • Los datos de producción y consumo del ejercicio correspondiente.

Según la información oficial del Ministerio, los beneficiarios deben haber incurrido en costes de emisiones indirectas de CO2 en el año precedente a la convocatoria, como consecuencia de los costes indirectos soportados en los gastos de suministro destinados a procesos productivos.

Por eso, no basta con disponer de facturas eléctricas. También es importante comprobar si esos consumos están correctamente vinculados a instalaciones y actividades productivas que puedan encajar en la ayuda.

Gastos que no deberían interpretarse automáticamente como subvencionables

Una confusión habitual es pensar que todo lo relacionado con la electricidad puede entrar dentro de la ayuda. Sin embargo, conviene evitar una interpretación demasiado amplia.

No deberían considerarse automáticamente subvencionables:

  • Todo el gasto eléctrico de la empresa
  • Consumos no vinculados a procesos productivos elegibles
  • Gastos generales de oficinas o zonas administrativas
  • Costes energéticos asociados a actividades no elegibles
  • Inversiones en maquinaria
  • Obras o reformas
  • Mantenimiento general
  • Servicios externos no vinculados al coste eléctrico compensable
  • Otros suministros que no estén relacionados con el proceso productivo

La ayuda no está pensada para financiar inversiones ni para cubrir cualquier coste operativo de la empresa. Su finalidad es compensar parcialmente unos costes muy concretos: los costes indirectos de CO2 que se trasladan al precio de la electricidad y que afectan a determinados sectores industriales.

Por eso, antes de considerar un gasto como subvencionable, conviene revisar su naturaleza, su relación con la actividad productiva y los requisitos de la convocatoria.

Por qué es importante diferenciar consumo total y consumo productivo

Otra cuestión clave es diferenciar entre el consumo eléctrico total de la empresa y el consumo eléctrico vinculado a la actividad productiva elegible.

Una empresa puede tener varios centros, instalaciones, líneas de producción o usos eléctricos. No todos tienen necesariamente la misma relación con la ayuda. Por eso, en una revisión previa puede ser necesario analizar qué consumos corresponden realmente a procesos productivos y cuáles están asociados a otros usos.

Esta diferenciación es importante porque ayuda a evitar errores en la solicitud. También permite preparar una justificación más ordenada y reducir posibles incidencias durante la tramitación.

En la práctica, conviene revisar:

  • Las instalaciones productivas
  • Los consumos asociados a la producción
  • La información interna disponible
  • Los datos de producción del ejercicio
  • Las facturas eléctricas
  • La documentación que permita justificar el encaje

El objetivo no es solo recopilar datos, sino comprobar si esos datos permiten construir una solicitud coherente y defendible.

Documentación que puede ser necesaria para justificar los costes

La documentación concreta dependerá de cada convocatoria, pero en general una empresa puede necesitar información relativa a consumos eléctricos, datos de producción, instalaciones, actividad desarrollada y documentación administrativa.

Entre la documentación que suele ser necesario revisar pueden encontrarse:

  • Facturas eléctricas
  • Información de consumos
  • Datos de producción
  • Identificación de instalaciones
  • Documentación societaria o administrativa
  • Memorias o modelos exigidos por la convocatoria
  • Información necesaria para justificar la relación entre consumo y proceso productivo

Cada convocatoria puede introducir matices, por lo que la preparación documental debe hacerse con cuidado.

Errores habituales al valorar los gastos subvencionables

Al analizar los gastos o costes que pueden formar parte de estas ayudas, algunas empresas cometen errores que pueden complicar la solicitud.

Entre los más habituales se encuentran:

  • Pensar que toda la factura eléctrica puede compensarse
  • Confundir estas ayudas con subvenciones de eficiencia energética o inversión
  • No diferenciar entre consumo total y consumo productivo
  • No revisar si la instalación opera en un sector elegible
  • No preparar los datos del ejercicio correcto
  • Esperar a la apertura de la convocatoria para recopilar facturas y consumos
  • No prever que pueda requerirse documentación adicional
  • Reutilizar información de convocatorias anteriores sin revisar cambios

Estos errores pueden provocar que una empresa descarte la ayuda antes de tiempo o, por el contrario, que inicie una solicitud sin haber comprobado correctamente su encaje.

Por eso, antes de preparar la solicitud, es recomendable realizar una revisión previa de la actividad, los consumos, las instalaciones y la documentación disponible.

Cómo puede ayudarte ipsom

En ipsom ayudamos a empresas industriales a analizar si sus costes eléctricos pueden encajar en las ayudas por fuga de carbono.

Nuestro trabajo incluye la revisión inicial del caso, el análisis de la actividad y de las instalaciones, la revisión de consumos eléctricos, la identificación de la documentación necesaria, la preparación de la solicitud, la presentación del expediente y el seguimiento durante todo el proceso.

Además, acompañamos a la empresa ante posibles subsanaciones o requerimientos, con el objetivo de que la tramitación sea más ordenada, rigurosa y segura.

Todo ello desde un enfoque técnico, personalizado y orientado a reducir errores en cada fase de la solicitud.

Valora qué costes puede revisar tu empresa

Las ayudas por fuga de carbono no compensan cualquier gasto eléctrico ni financian inversiones generales de la empresa. La clave está en analizar los costes indirectos de CO2 vinculados al suministro eléctrico destinado a procesos productivos elegibles.

Para valorar correctamente el caso, conviene revisar conjuntamente la actividad de la empresa, la instalación, el consumo eléctrico, el año de referencia, los datos de producción y la documentación disponible.

¿Quieres saber qué costes podría revisar tu empresa para acceder a estas ayudas? En ipsom analizamos tu caso y te ayudamos a preparar la solicitud con antelación.

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