¿Es más cara en España la energía que en el resto de Europa?

El precio es más caro dependiendo del tipo de tensión. Vemos una serie de comparativas.

 

Mercado a plazos

Ilustración 1. Precios de la electricidad por países en la segunda mitad de 2018. Fuente: Eurostat.

La figura 1 muestra cómo España es el cuarto país de la Unión Europea con mayor precio de alta tensión, y el tercero en baja tensión.

Ilustración 2.Evolución del precio mayorista de la electricidad en los principales mercados europeos. Fuente: Eurostat.

En la figura 2 se percibe como los mercados eléctricos más caros son, generalmente, el Ibérico y el italiano, siendo el Nórdico el más barato. Sin embargo, el mercado centro europeo ha presentado una clara tendencia al alza durante los últimos cinco años.

Ilustración 3. Evolución del precio de la alta tensión en España frente a la media europea. Fuente: Eurostat.

Los datos obtenidos por la Oficina Europea de Estadística (Eurostat) sobre la evolución histórica de los precios del kilovatio hora muestran claramente cómo la energía tiene un precio mayor en España que en el resto de Europa. De media, la electricidad es un 21,24% más cara, una gran diferencia teniendo en cuenta la repercusión que supone en los costes mensuales. El gas natural es ligeramente más caro, teniendo un precio un 2,84% superior que en el resto de Europa.

 

¿Por qué existe esta diferencia?

Si las tendencias del mercado español son análogas a las del resto de mercados europeos, ¿cuál es la naturaleza de la diferencia?

Vemos los aspectos a considerar.

 

Mix Energético

La energía en los distintos mercados proviene de distintas fuentes, ya sean renovables, combustibles fósiles o energía nuclear. Es de esperar, por lo tanto, que el precio del kilovatio difiera según el origen de la energía.

Ilustración 4. Comparativa de los mixes energéticos de los principales mercados energéticos europeos en 2018. Fuente: Eurostat

 

Se observa claramente cómo el mercado francés es altamente dependiente de la energía nuclear, mientras que en el mercado italiano el protagonista es el gas. En cambio, el mercado alemán está más diversificado, la energía nuclear, el gas y los combustibles fósiles juegan un gran papel. Sin embargo, en el mercado Nórdico la energía proviene principalmente de fuentes renovables.

Ilustración 5. Mix energético de la producción de energía en España en 2018 Fuente: REE

Las energías renovables, debido a la falta de desarrollo, han sido más caras históricamente que las no renovables. No obstante, 2017 fue el primer año en el que se revirtió el escenario. En más de 70 países las energías renovables son más baratas que las no renovables, siendo la energía solar la más barata.

El precio de la energía difiere en función de su procedencia. En el caso de las energías renovables no hay que pagar ningún precio por el consumo de recursos, puesto que son naturales y dependen mayoritariamente de factores climatológicos. El precio a pagar viene dado por la necesidad de recuperar los costes totales que generan las instalaciones a lo largo de su vida útil, siendo estos la inversión inicial de capital, los costes de mantenimiento y los costes operacionales.

En el caso de las energías no renovables hay que sumar el precio del combustible necesario para generar electricidad. Sin embargo, pese a tener un elemento más, el coste total puede ser inferior, ya que las infraestructuras no presentan un precio tan elevado como en el caso anterior.

Es evidente, por lo tanto, que la estructuración del mix energético termina repercutiendo en el precio a pagar por los consumidores.

 

Dependencia energética

No toda la energía consumida por un país se genera con recursos provenientes del mismo. Es posible que sea necesario importar recursos con el fin de abastecer todas las necesidades.

Ilustración 6. Evolución dependencia combustibles con fines energéticos. Fuente: APPA

La figura 6 muestra la evolución del porcentaje de combustibles importados por España para la generación de electricidad a partir de fuentes no renovables en comparación entre la media europea. La diferencia entre ambos casos es considerable. Entre 2010 y 2016, España importó un promedio del 73,57 % de los recursos energéticos no renovables que consumió, mientras que la Unión Europea lo hizo en un 53,46 %. Es importante mencionar que las importaciones de recursos suponen un mayor precio que en el consumo de recursos propios. Por lo tanto, este hecho justifica el incremento del precio de la energía en España.

Se puede atribuir este suceso a la disponibilidad de recursos naturales, y más concretamente, a los combustibles fósiles. Pese a que España goza de una climatología perfecta para aprovechar la energía del Sol, la falta de desarrollo y la escasez de infraestructuras limitan la producción de energía solar, por lo que hay que emplear otros medios. Países como Inglaterra, Noruega o Rusia disponen de grandes reservas de petróleo, lo cual les permite prescindir de importaciones energéticas, e incluso beneficiarse económicamente de exportaciones.

Más allá de la dependencia de combustibles externos, existe un mercado paralelo de compra venta de electricidad ya producida. En los últimos años España se ha visto obligada a comprar electricidad a otras naciones con el fin de cubrir la demanda de su territorio. Los datos de 2016 indican que un 3 % de la electricidad consumida fue importada de otros países, mientras que el 97 % fue abastecida mediante la infraestructura española. El balance energético en España no había sido importador desde el año 2003.

 

Geografía

La geografía tiene una gran afectación en el precio de la energía. Hay que tener en cuenta que no todos los territorios de un país están capacitados para producir energía, siendo las islas los territorios más desfavorables en cuanto a la autarquía energética. España es uno de los países europeos con mayor número de islas habitadas, factor que tiende a encarecer todavía más el precio debido a las infraestructuras necesarias para el correcto abastecimiento.

La importancia de la geografía se puede ver representada en la figura 1. Los dos países europeos con mayor precio de la alta tensión son Chipre y Malta, los cuales están conformados exclusivamente por islas. El precio de las islas encarece el precio final de la electricidad, especialmente el precio de baja tensión.

 

Marco político y actores energéticos

Históricamente, el sector eléctrico español funcionó como un oligopolio, donde el precio de la luz dependía de muy pocas empresas. En 1997 se aprobó la primera ley de liberalización del sector eléctrico en la que se intentaba fomentar la competencia en el sector de la energía eléctrica. Desde entonces, las compañías eléctricas pueden operar únicamente en una de las fases del proceso de suministro eléctrico.

Ilustración 7. Mapa empresas distribuidoras electricidad en España. Fuente: Energía y Sociedad

Los consumidores no tienen el poder de decidir qué empresa es la que les distribuye la energía que consumen (figura 7), pero sí a quien se la compran. Las empresas comercializadoras compran la electricidad que posteriormente venden a los usuarios, y su negocio reside en optimizar los procedimientos y realizar una compra inteligente de energía. No obstante, pese a que se haya diversificado el mercado a partir de las políticas adoptadas, sigue estando dominado por un número reducido de empresas en la generación, comercialización y distribución de electricidad. Estas entidades pueden adoptar determinados comportamientos estratégicos con el fin de mejorar sus beneficios. Éste es un aspecto recurrente en el comportamiento de los precios de los mercados energéticos, especialmente en épocas de calor o frío, donde se producen precios excesivos que son evaluados bajo esta perspectiva.

 

Conclusiones

La geografía, geología y la infraestructura juegan un papel determinante en la factura eléctrica de los españoles. La falta de recursos, desarrollo y de infraestructuras comportan una dependencia de agentes externos que encarecen notablemente el precio de la energía. Además, los actores energéticos, persiguen obtener beneficios, y suman a la lista de elementos que desmarcan el precio de la electricidad en España en comparación con el resto de Europa.

El camino a seguir es mejorar en infraestructuras, mayor integración de mercados, mejorar la eficiencia energética, junto con una reestructuración del mix energético hacia más energías renovables y una mayor diversificación de la oferta de producción eléctrica que garantizarían, a medio y largo plazo, una disminución del precio de la factura energética y un claro acercamiento a la media europea.