Menos producción, más importaciones. La dependencia europea de combustibles fósiles extranjeros

La UE registró en 2015 su nivel más bajo de consumo bruto de energía desde 1990. Según los datos publicados esta semana por la oficina estadística comunitaria (Eurostat) el 73% de la energía consumida en Europa, se genera a partir de combustibles fósiles, un 10% menos que en 1990. Sin embargo, el grado de dependencia de las importaciones, para cubrir las necesidades energéticas basadas en el uso de combustibles fosiles, se incrementó un 20% respecto 1990.

En otros términos, “mientras que en 1990 se importaba una tonelada de combustibles fósiles por cada tonelada producida en la UE, en 2015 se importaron tres toneladas por cada una producida", indicó Eurostat.

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Alemania fue el mayor consumidor de energía en 2015, seguida por Francia, Reino Unido, Italia y España. En cuanto a combustibles fósiles, su consumo se redujo sobretodo en Dinamarca, Letonia y Rumanía, aunque sólo en tres Estados miembros, el consumo de combustibles fósiles se situó por debajo del 50% requerido: Suecia, Finlandia y Francia, con un 30, 46 y 49% respectivamente. Las importaciones fósiles se incrementaron considerablemente en Reino unido que pasó del 2 al 43% en los 25 años analizados por Eurostat.

 

En el caso de España, el consumo de energía proveniente de fuentes fósiles pasó del 78% en 1990 al 74% en 2015 debido a la drástica reducción de producción interna de carbón. Actualmente, España importa el 98% de los combustibles fósiles que consume, lo que lo sitúa entre los diez Estados miembro con mayor dependencia de las importaciones de petróleo, carbón y gas, con un incremento total de 17 puntos en el período analizado: del 81% en 1990 al 98% registrado en 2015 por la oficina europea de estadística.