¿Por qué sube tanto el precio de la electricidad?

A finales de 2016 se encendieron las alarmas al dispararse los precios de la energía eléctrica. Hasta entonces, un año que había ido avanzando con un precio medio más que aceptable de 39,68 €/MWh, cerró con la friolera de 60,49€/MWh

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia https://www.ipsom.com/indicadores-energia/

Y en medio de esta ola de frío, el precio medio de este mes de enero supera los 70 €/MWh, lo que es una absoluta barbaridad. Oficialmente, desde el Ministerio, se ha culpado al frío y a la falta de agua y de viento que ha provocado una caída de casi el 40% de producción renovable, supliendo la demanda con centrales de mayor precio. La paralización de una cuarta parte del parque nuclear en Francia hace, además, que éste país compre energía más barata en España, encareciendo los costes para los usuarios de la península.

Hay que entender primero cómo se fijan los precios en España, para comprender cómo afecta al precio de la energía. El modelo de casación de precios es un modelo marginal (algoritmo EUPHEMIA), lo que significa que salen los precios a medida que entran las energías hasta cubrir con toda la demanda de suministro. Es importante entender que la última tecnología fija el precio para todos los ofertantes. El precio más alto es el que se paga para toda la producción necesaria hasta cubrir con el suministro demandado. Esto hace que tecnologías con costes marginales bajos como la nuclear o la hidroeléctrica tengan una sobre-remuneración. El último precio en casar fija el precio para todos. Y los que tienen costes marginales muy económicos, hacen caja.

El algoritmo en sí no es bueno ni malo, si hay competencia entre la oferta y la demanda, puede ser muy eficiente. Pero en España, el 70% de la generación se la reparten entre tres agentes, de manera que en el caso de que eólica, régimen especial y nuclear, y un porcentaje de oferta que quiera entrar a precio competitivo no cubran la demanda, pocos agentes estarán en disposición de subir los precios de forma global y para todos.

Veámoslo con un ejemplo: Si una central de 1.087,1 MW de potencia, como Vandellós II funcionara todas las horas del año al 100% produciría 8.760 GWh. En 2016 produjo 7.683.038 MWh. Si hacemos una aproximación con el precio medio de 2016 (39€/MWh), tendríamos un ingreso de energía bruta de 300 millones de euros. El conjunto de la oferta nuclear superaría los 2 mil millones de euros, a precios del 2016. Si, en cambio, el precio del mercado mayorista fuera el doble (o como ahora por encima del doble) el ingreso también lo sería, y el margen y la rentabilidad se incrementarían geométricamente. Conclusión: Producen lo mismo con los mismos costes pero el precio se incrementa.

Hay muchos ciclos combinados parados con motivos para nada claros. Existe un coste regulado llamado 'Pagos por Capacidad' que cobran estos agentes en concepto de garantía de disponibilidad de suministro ante puntas de demanda. Podéis ver en nuestro artículo sobre Los pagos por Capacidad los detalles de este coste regulado que, recordamos, se encuentra en el punto de mira europeo por su posible condición de subsidio encubierto para las empresas que lo reciben.

Es competencia del regulador del sistema, la CNMC, abrir una investigación para tratar de averiguar si realmente ha habido o no manipulación de precios por parte de los grandes actores de la generación, empezando por esclarecer, entre otras cuestiones, los motivos de las paradas en los ciclos combinados.

Cíclicamente se producen "anomalías"  con precios excesivamente altos, y el funcionamiento del sistema. La concentración de oferta de generación y la regulación actual generan incentivos para influir en el precio final del mercado.

¿Pero cómo lo solucionamos?

Subscribimos las propuestas de Economistas Frente a la Crisis EFC, que señalan algunos de los puntos que necesariamente deberían ser abordados por una reforma seria y solvente del Sector Eléctrico para evitar que los precios de la electricidad sigan manteniendo niveles inasumibles para una ciudadanía cuya indignación será creciente y legítima. Estos son:

  • La sobre-remuneración de las centrales hidroeléctricas y nucleares.
  • Los Pagos por Capacidad de las centrales que los perciben como contrapartida a su disponibilidad en toda circunstancia de ocurrencia probable.
  • El establecimiento de tarifas eléctricas que reflejen el coste real del mix energético que abastece la demanda.
  • Una coordinación estrecha entre los Operadores del Sistema Eléctrico y de Gas.
  • El reforzamiento y especialización de los órganos reguladores para garantizar una efectiva y profesionalizada supervisión de las empresas reguladas.
  • La recuperación por el Estado, a través de las instituciones públicas que corresponda, de las siguientes funciones y responsabilidades:
    • Fijación del índice de cobertura de la demanda de electricidad,
    • Determinación del mix energético tomando en consideración los efectos externos de cada tecnología, en particular los que afectan al medio ambiente, a la salud humana, a la seguridad de abastecimiento y al empleo.
    • Organización de un mercado de subastas para las nuevas centrales y su convocatoria.
    • Revisión de las concesiones hidroeléctricas,
    • Gestión de las reservas y almacenamientos hidroeléctricos con criterios de optimización hidrotérmica para el conjunto del país.

Éste es sólo uno de los problemas que acarrea el sistema eléctrico en nuestro país. El primer paso a la solución es querer resolverlo. Comienza a ser urgente una respuesta de nuestras instituciones.

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