Motivos para conocer nuestras emisiones de Gases de efecto Invernadero

El 16 de febrero de 2005 entró en vigor el Protocolo de Kioto sobre el cambio climático, ratificado por 154 países, con el objetivo de reducir las emisiones de seis gases principales causantes del efecto invernadero (GEI).

Según las cifras de la ONU, se prevé que la temperatura media de la superficie del planeta aumente entre 1,4 y 5,8 °C de aquí a 2100, a pesar que los inviernos serán más fríos y violentos. Esto se conoce como calentamiento global.

De aquí surgió el concepto de la Huella de Carbono, que se define como «la totalidad de GEI emitidos por efecto directo o indirecto de un individuo, organización, evento o producto» permitiéndonos así conocer su impacto sobre el medio ambiente. Mediante el conocimiento de las emisiones que se liberan en una organización, se puede concienciar a la sociedad para reducirlas y así acercarse a un mundo más sostenible y responsable con el medio ambiente. Además, conocer la huella de tu organización es un punto de partida para mejorar el rendimiento. Hay múltiples razones más que suficientes para llevar a cabo el cálculo de la huella de carbono en tu empresa:

  • Reducir emisiones GEI.

  • Identificar oportunidades de ahorro de costes.

  • Incorporar el impacto de emisiones en los procesos de selección de proveedores, materiales, diseño de producto, etc.

  • Demostrar a terceros compromisos de responsabilidad empresarial y medioambiental.

  • Satisfacer las exigencias de clientes con conciencia ecológica.

  • Realizar el análisis, mejora continua y correcta medición de los resultados de sus compromisos de reducción.

Un buen ejemplo de hacia dónde va nuestro entorno lo encontramos en la legislación francesa, con la Ley Grenelle II de 2009,  que establece por primera vez una norma obligatoria en materia de etiquetado ambiental, aunque no podemos olvidarnos de que han sido las grandes cadenas de supermercados las que han dictando las pautas en materia de etiquetado, adelantándose a gobiernos y organizaciones no gubernamentales, probablemente debido a que se demostró que los productos que tenían una menor emisión de gases, aumentaron las ventas con respecto a los otros.

En el Reino Unido, en enero del 2007 Tesco anunció su deseo de medir y publicar su huella de carbono directa. Para lograrlo, empezó a pedir a sus proveedores información sobre su huella de carbono como requisito obligatorio para poder trabajar con ellos. Un año más tarde, empezó a etiquetar sus productos con la nueva Carbon Reduction Label.

Nuevas e interesantes propuestas están surgiendo en relación a la lucha contra el cambio climático, una de las más relevantes es “C40 Ciudades contra el cambio climático” (http://www.c40cities.org) una red de las ciudades más grandes del mundo (actualmente ya se han unido 58), presidida por el alcalde de Nueva York y de la cual forman parte Barcelona y Madrid. Las ciudades representan el 2% del territorio mundial aunque consumen dos tercios de la energía y causan más del 70% de las emisiones de CO 2, uno de los principales gases de efecto invernadero. A diferencia del protocolo de Kioto, esta red destaca las políticas locales, más próximas al territorio. Grandes empresas líderes como Siemens o Microsoft están colaborando activamente con esta red, ayudando con su tecnología a elaborar una plataforma de intercambio de información de las mejores prácticas llevadas a cabo por miembros de la red y facilitar así su implantación en otros putos. Sin olvidar, de paso, la mejora de su reputación en el mercado como empresas comprometidas con el medio ambiente.

Así, tenemos por un lado nuevas reglamentaciones legales cada vez más estrictas con los temas medioambientales y, por el otro, una mayor concienciación ciudadana que se responsabiliza del impacto en el medio ambiente de sus propios actos cotidianos.

Como se puede ver, esto va mucho más allá del Protocolo de Kioto. Aunque no se tenga un compromiso que cumplir, los países tienen un interés con la mejora del medio ambiente porque es su responsabilidad y pqrque la sociedad lo reclama.

El mundo está en nuestras manos y hacen faltas pequeñas acciones para llegar a grandes logros.