¿Es mejor la factura comercial o indexada de electricidad?

A la hora de realizar un contrato para el suministro eléctrico con una comercializadora puede surgirnos una duda ante las dos opciones de facturación existentes: ¿precio fijo o indexado?

En primer caso tenemos la factura a  coste fijo por la cual pagaremos el mismo precio €/Kwh. para cada período tarifario durante toda la vigencia del contrato (excepto, la parte regulada por el gobierno).  Esto puede ser de gran utilidad para hacer previsiones de precio en relación a consumos históricos y en consecuencia permite hacer una planificación de los costes asociados a energía más certeros.

Por otro lado, está la facturación indexada, en la cual se factura al cliente el precio real de la energía y los costes de operación de sistema. En este caso no se puede hacer una previsión tan certera ya que el precio de la energía no queda definido hasta el día anterior, pero el precio al que finalmente pagaremos la energía será el del mercado real.

¿Pero vale realmente la pena tener un contrato indexado con el riesgo de estar expuesto a las variaciones del mercado?

La respuesta evidentemente no es sencilla y no será la misma en todos casos pero, actualmente, se podría decir que acostumbra a ser positivo. Para poder entenderlo mejor es necesario conocer el origen de los precios de la energía.

Como ya hemos mencionado, un contrato indexado utiliza para facturar el precio diario, resultado de las subastas entre generadores y compradores que se realizan en OMIE. Este se puede consultar diariamente en www.omie.es y está sujeto a muchos factores. Fuentes de energía como la eólica y la hidrológica son muy dependientes de las condiciones climáticas. Además en este último caso se trata de unas energías con costes de producción muy bajos. Así pues, un día en que se prevean grandes cantidades de viento el precio de la energía caerá ya que se podrá producir mucha energía a bajo coste. Por el contrario, si no hay viento y además los precios de los combustibles se disparan, también lo hará el precio OMIE.

En un contrato a coste fijo la comercializadora debe preveer los precios futuros de la energía y aplicarles unos factores de riesgo para protegerse ante subidas no previstas. Cada comercializadora tiene sus métodos pero una de las referencias es el mercado de futuros  en el que se puede comprar la energía con hasta dos años de antelación.

En la figura superior se puede ver una comparativa de la diferencia entre precio y fijo en los últimos años. Resulta relevante notar que a pesar de que en 2011 la diferencia de precio fue positiva para los contratos de precio fijo, esta fue menor que cualquiera de los ahorros del contrato indexado en otros años.

Hay que tener en cuenta que el precio de la energía es muy volátil, por ejemplo, este marzo y abril hubo unos precios de la energía muy bajos (un 56% y un 46 % respectivamente respecto al marzo y abril del año anterior), por lo que los contratos indexados salieron enormemente beneficiados.

Las ‘grandes’ comercializadoras (ENDESA, IBERDROLA, GAS NATURAL, UNION FENOSA Y EON) se muestran reacias a ofertar precios indexados y prefieren la fórmula fija, en cambio, las nuevas comercializadoras que han irrumpido en el mercado desde su liberalización en el año 1997, buscan captar nuevos clientes ofreciendo fórmula indexada a todos los suministros incluidos los de baja tensión.

En conjunto el precio fijo acostumbra a ser muy conservador, por lo que si primamos el reducir costes, no tenderá a ser la solución más adecuada. En definitiva una factura indexada hoy por hoy en general resulta más ventajosa ya que el riesgo a que se dispare el precio es bajo y el potencial de ahorro es alto.