Ahorrar energía en la edificación

El sector residencial representa el 17% del consumo energético total  y el 25% del consumo eléctrico del país.

Según un estudio del IDAE, el consumo de un hogar medio español es de 10.521 kWh al año, unos 1800-2500 €/año. El 62% del consumo eléctrico obedece al equipamiento de electrodomésticos, y en menor medida a la iluminación, cocina y los servicios de calefacción y agua caliente.

Atendiendo a estos datos, la nueva directiva europea sobre eficiencia energética insta a los gobiernos promover las inversiones necesarias para realizar reformas y rehabilitaciones de edificios residenciales y comerciales. Pero…¿Qué podemos hacer nosotros para ser más eficientes, ahorrar dinero y conseguir ser más respetuosos con el medio ambiente?

Vemos la distribución de consumos habitual:

Gráfico edificación

A continuación damos unos consejos básicos para reducir los consumos en su hogar o edificio:

  • Aislamiento: básico si queremos mantener tanto el calor en invierno como el fresco en verano. Revisa el aislamiento de ventanas, los resquicios de las puertas, el tambor de las persianas… La instalación de doble ventana o doble cristal en las ventanas; ahorran un 25% de energía y, además, protegen contra la contaminación acústica. Es preciso tener en cuenta que el 40% de las fugas de calor se producen a través de ventanas y cristales. Es mejor que la carpintería incluya ruptura de puente térmico. Es conveniente utilizar persianas y cortinas: dejar entrar el máximo sol posible en invierno permite ahorrar calefacción, e impedir su paso en verano, ahorrar mucha refrigeración. En caso de poder escoger, las protecciones solares externas permiten ahorrar más energía que las internas. Al construir o rehabilitar una casa o un piso, no hay que escatimar en aislamientos para todos los cierres. Los aislamientos permiten ahorrar energía en climatización y ganar en confort. En caso de detectar infiltraciones de aire en puertas y ventanas, pueden reducirse mediante el uso de materiales sencillos y baratos, como la silicona o la masilla.
  • Regulación calefacción: La temperatura a la que programamos la calefacción condiciona el consumo de energía de nuestro sistema de calefacción.
    Por cada 1ºC que aumentamos la temperatura de ambiente en nuestras viviendas realizamos un incremento aproximado del consumo entre un 6 y un 7%. En invierno, la temperatura debería estar entre los 19 y  21ºC. Si la vivienda está vacía durante un número elevado de horas (más de 6 horas seguidas), se puede reducir la posición del termostato a unos 15-18ºC  y por la noche  basta tener una temperatura de 15 a 17ºC. La calefacción la cerraremos completamente tan solo cuando la vivienda esté desocupada durante más de un día. Un termostato simple o, aún mejor, uno con programador permite programar las horas en los que queremos que la calefacción esté activada o desactivada o, funcionando a menor temperatura es la mejor manera de ahorrar en el consumo de nuestra calefacción.
  • Iluminación: Si queremos ahorrar en iluminación debemos fijarnos en cuánto consumimos y en cómo lo hacemos. En el primer caso, para ahorrar en cantidad deberemos cambiar nuestras antiguas bombillas y fluorescentes por otros de bajo consumo.  En cuanto al cómo, el primer consejo es obvio,  cierra las luces de las estancias en las que no haya nadie. Si tu memoria no te lo permite, existen detectores de presencia y  temporizadores para la luz exterior.
  • Neveras y congeladores: En primer lugar, la nevera debería estar separada de cualquier fuente de calor de la cocina y el aire debería poder circular por la parte trasera, por lo que ésta debería estar colocada unos 5 cm de la pared. No abras y cierres con mucha frecuencia, mantenla  limpia (la acumulación de escarcha puede llegar a incrementar un 30% el consumo)

Cuando descongele los alimentos, colócalos dentro del frigorífico. De esta manera, el frío que liberan ayudará a enfriar el interior del aparato del mismo modo,  no introduzcas alimentos calientes. Finalmente, regula la temperatura del frigorífico a sus necesidades recuerde que cada grado centígrado de frío supone el aumento del 5% en consumo de energía.

  • Otros consejos…:
    • Es preciso apagar siempre los aparatos con el interruptor y no con el mando a distancia, para evitar que queden en modo espera (stand-by). Una buena idea es conectar varios equipos (televisores, cadena musical, DVD, descodificadores, etc.) en un ladrón o base de conexión múltiple con interruptor
    • Utiliza pilas recargables, tienen un precio más elevado en el momento de la adquisición, pero resultan mucho más económicas si calculamos el rendimiento a medio y largo plazo.
    • Pon siempre la secadora y la lavadora al máximo de carga.
    • Las impresoras láser consumen mucho más que las de tinta, y aún mejor si la impresión está configurada a doble cara.
    • Las cocinas eléctricas que funcionan por inducción consumen un 20% menos que las vitrocerámica convencionales.
    • En las cocinas de gas, la llama deberá ser azul y uniforme, y no deberá sobresalir del fondo de los recipientes. Hay que reducir potencia cuando comience la ebullición.
    • Mantener tapadas ollas, cazuelas o sartenes mientras se usan (se ahorra entre el 20 y el 30 % de energía).

Finalmente una reflexión, ¿es importante el momento del día en que consumimos? La respuesta es: depende. Depende de si nuestra tarifa tiene  o no Discriminación Horaria. Como consumidores podemos escoger la tarifa que más nos convenga. Si como máximo un 30% de nuestro consumo se produce entre las 12:00 y las 22:00 en horas (o las 13:00 y las 23:00 en verano) sí nos resulta rentable la Discriminación Horaria.

Hay 14 horas al día consideradas Valle y su precio es un tercio más barato respecto a las  10 horas Punta.  Si en vuestro caso tenéis contratada la Discriminación Horaria, es básico un último consejo: pon siempre los electrodomésticos a partir de las 22:00 en invierno o las 23:00 en verano y valora la utilización de acumuladores de calor.