Sin eficiencia no hay competitividad

Quizás podamos ser competitivos sin ser eficientes cuando no se compite por calidad y precio, cuando por ejemplo el comprador nos compra por afinidad o política, pero si tenemos que ir a vender a pernanbuco envases y no conocemos a nuestros compradores potenciales, estos, nos comparán por calidad y precio. Con calidad y precio, conseguiremos la confianza.

Y sin eficiencia no podremos competir en precio. Y sin creatividad y rigor y pasión no seremos capaces de competir en calidad. El mundo es más duro de lo que imaginamos, y nuestros productos tienen que ser mejores y más eficientes.

En estas condiciones un producto es “elegido” por ser competitivo, digamos que el futbolista Messi (o Ronaldo) es el elegido por que es el más competitivo. Es un bien singular, y por tanto ya no compite en precio, es único.

Cuanto menos singulares somos, más importante es el precio. Cuanto menos renta tiene el comprador más importante es precio.

¿Y cual es la clave para ser capaces de tener un buen precio? Tener los costes controlados, todos, en todo momento.

Y para tener control hay que tener conocimiento, hay que saber cuanto gastamos y por qué, esto que parece tan fácil de contar, no parece tan fácil de implementar. Muchas empresas de nuestro país, pequeñas, medianas y grandes tienen importantes descontroles sobre el gasto. Y para tener control solo tienen que quererlo, la tecnología está disponibles, las capacidades también.

Para ser competitivo, primero hay que querer serlo, ¿Queremos ser competitivos?

Luego tenemos que aprender a ser eficientes. “El diablo está en los detalles”

¿Estamos dispuestos?

En la eficiencia energética, es un ejemplo claro, no conseguimos mejorar nuestro balance comercial por que hemos decidido no mirar de forma rigurosa los detalles, cuando lo hagamos, podremos seguir avanzando.