El fin de la bombilla incandescente

A partir del 1 de septiembre queda prohibida la producción e importación de bombillas incandescentes de 60W en toda la Unión Europea.

Las nuevas lámparas fluorescentes compactas (CFL), que consumen 5 veces menos para la misma luz y duran 10 veces más, han dejado obsoleta la bombilla tradicional. La transición a la nueva tecnología podría suponer un ahorro de energía a nivel europeo equivalente a 10 centrales eléctricas. Puede que no sea mucho, puesto que la iluminación es una parte bastante pequeña del consumo energético global, pero aún así contribuye positivamente a la economía de los consumidores y al desarrollo sostenible energéticamente que persigue la UE.

Aunque las fluorescentes compactas son la principal alternativa a las bombillas incandescentes, los LEDs también podrán sustituir parte de ellas. Sin embargo, el estado actual de la tecnología LED para iluminación de espacios y su coste de producción hace que no sean una opción muy atractiva para consumidores domésticos.

En el camino de la reducción del consumo, esa medida debe ser ayudada por otras a nivel doméstico, como el uso racional de los equipos consumidores, la compra de electrodomésticos mas eficientes y, sobretodo la reducción del gasto en calefacción y aire acondicionado (los mayores consumidores) mediante equipos eficientes y buen aislamiento.
Recordemos que las bombillas incandescentes de 100W y 75W se retiraron del mercado hace ya dos años y un año respectivamente, y su sustitución por CFL se realizó sin problemas. En septiembre de 2012 desaparecerán las de 40W y 25W, y entonces la iluminación incandescente habrá quedado completamente fuera del mercado europeo.