Un borrador de ley proyecta un nuevo tributo sobre el CO2.

El borrador de la próxima Ley de Eficiencia Energética y Energías Renovables prevé un impuesto sobre las emisiones de CO2 derivadas del consumo de gas y carburantes.

El objetivo de dicho impuesto es financiar las energías renovables y los programas de eficiencia energética, igual que ya se está haciendo actualmente con impuestos sobre la energía eléctrica. El razonamiento detrás de esto es que tanto las renovables como la eficiencia son beneficiosas para el conjunto del sistema energético y por lo tanto no tiene sentido que se financien gracias al consumo eléctrico y no a través del consumo de otras fuentes de energía. De ser aplicado, el impuesto iría acompañado de rebajas fiscales a consumos más eficientes de forma que el impacto recaudatorio fuese neutro.

El impuesto afectaría sobre todo al transporte, la calefacción y las compañías industriales consumidoras de combustibles fósiles. La excepción son las compañías con consumos muy elevados que participan en el mercado de emisiones de dióxido de carbono: estas quedarían exentas del impuesto porque ya pagan de otro modo por sus emisiones.